La Interpol ha desarticulado una red europea de internautas que intercambiaban datos de gobernantes, banqueros, reyes y otros personajes poderosos por el mero placer de conocer su vida pública y privada y saber sus movimientos cotidianos. Un portavoz de la Operación Portera (así llamada por el significado de la palabra que se refiere a aquella persona dada al intercambio malicioso de información) ha alertado sobre este tipo de actividad fuera del alcance de la Ley de Protección de Datos. Sin embargo, según afirma Bligg Somedottir, funcionaria islandesa agregada a la Agencia de Limitaciones a la Privacidad (ALP), el conocimiento de tales datos no constituye, de entrada, un delito contemplado en el Tratado de Lisboa y podría ser, por el contrario, un derecho de todo ciudadano europeo. “Conocimiento no es sabiduría, sabiduría no es poder, poder no es información, información no sé qué es y el chismorreo no es un delito. Decir sé [I know en inglés] es restituir a cualquier europeo su estatus preponderante”, ha declarado Somedottir. Por su parte, Amalia Mingues, activista anti-privacidad y primera persona detenida ―y acto seguido puesta en libertad― acusada de pertenecer a la red, ha declarado: “Sí: lo sabemos todo. ¿Tienen miedo acaso? Si lo tienen es que algo hay que no quieren que sepamos. Ah, y Somedottir no se entera de nada”. A lo que doña Bligg ha respondido: “Esto es el equivalente al afán de la prensa del corazón por conocer la vida privada de los famosos pero, en este caso, referido a personajes menos frívolos”. La prestigiosa Achtung Foundation ha expresado su preocupación y ha presentado a Bligg Somedottir una propuesta al respecto de lo que concierne.
Interpol ha informado también de las detenciones que, en el transcurso de la Operación Portera, se han producido en varios países europeos de sospechosos de pertenecer a la red que, al parecer, se autodenominaba El Ojo de la Cerradura. Se han intervenido docenas de discos duros con muchos gigas de información que incluyen direcciones, fotografías, videos, grabaciones de conversaciones telefónicas y objetos insignificantes robados a los personajes objetivo de la red., así como restos sustraídos de lo que estos arrojan a la basura a diario. Ha trascendido, por ejemplo, el contenido de un video, grabado con teléfono móvil por la empleada de una tienda de lencería sexy de Munich (Baviera), en el que aparece la canciller alemana Angela Merkel probándose unos ligueros en rojo y negro y un sujetador hecho de perlas. Esto demostraría que El Ojo de la Cerradura llegaba (o llega) a sitios insospechados, desde camiones de la basura hasta confesionarios, y justifica el pánico que ahora sienten muchos de los que aparecen en los archivos de la red ante la posibilidad de que algún funcionario de Interpol sea un topo y difunda en Internet imágenes comprometedoras. El miedo se extiende por colegios privados de alto nivel, restaurantes con estrellas Michelín, clubes exclusivos y despachos. Se ha procedido a paralizar todas las obras de reformas domésticas que se estaban realizando en mansiones y residencias de alto standing hasta que no se investigue adecuadamente a los operarios que las realizaban. La desconfianza es extrema y, a pesar del mensaje tranquilizador de Bligg Somedottir, los despidos en masa de mayordomos, chóferes, niñeras y demás asistentes personales, empiezan a pesar en las cifras europeas del paro. Ante el riesgo de la existencia de ramificaciones de El Ojo de la Cerradura en los Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia (C.I.A.) y la Oficina Federal de Investigación (F.B.I.) norteamericanas han pedido formalmente el libre acceso al desarrollo de la Operación Portera y han aconsejado a todos los vip’s que figuran en sus archivos, desde los herederos de Nelson Rockefeller y Paul Getty hasta Miley Cyrus, que extremen las medidas de precaución y se informen adecuadamente de los antecedentes de todas las personas que trabajan a su servicio.
El portavoz italiano de la Achtung Foundation, Gian Carlo Stronzini, ha declarado que “no sabemos dónde está el origen de esta red en la que tan inocentemente han caído tantos ciudadanos por pura curiosidad, pero bien podría tratarse de elementos anarco comunistas muy peligrosos que se han aprovechado del derecho a la información al que alude la señora Somedottir”. Stronzini ha rematado la jugada con un golpe bajo: “Que Bligg Somedottir se ocupe de los volcanes de su país, que esto lo solucionamos nosotros”. La Operación Portera sigue abierta y El Ojo de la Cerradura está ahora mismo en el ojo del huracán que barre el continente europeo.