Jack Griffin
(o Griphon, según otras
versiones) nació en las afueras de Edwards,
un pueblecito del estado de Mississippi, en el seno de una familia de doce
hermanos. La fecha de su nacimiento es la primera de las
incógnitas que rodean su vida. Unas informaciones dan como
seguro el año 1887, pero otras fuentes menos fiables adjudican
al año 1911 el feliz (?) acontecimiento. Su edad fue siempre
un misterio, incluso para él mismo. Otra circunstancia marcó
su vida: Jack era negro -toda
su familia lo era- pero, por un azar de la genética, tenía
la piel clara y el pelo liso. Él mismo se encargará de aprovechar
semejante capricho de la naturaleza y, así, la confusión
en un sólo hombre entre las dos razas que más se han odiado
sobre la tierra, le acompañará toda su vida, que será un
atroz mosaico de luces y sombras y correrá paralela a la
Historia del Blues, esto es, la historia de la
música afro-americana del siglo XX. Griffin
trabajaba con el resto de su familia en la granja de Will
Dockery, un próspero propietario blanco. Desde
muy pequeño observaba asombrado a los músicos que entretenían
a los semiesclavizados recolectores de algodón los fines
de semana. Por su edad no podía entrar en los juke
joints (antros con alcohol ilegal, prostitución,
drogas y, sobre todo, música) pero hacía todo lo posible
por espiar lo que allí dentro pasaba a través de cualquier
rendija o mugrienta claraboya. La preocupación de su madre
-mujer muy religiosa, viuda y devoradora de pollo frito
y sandía- era enorme. En esa época la comunidad negra creyente
y practicante consideraba que la música que se hacía fuera
de las iglesias y que hablaba de las mundanas pasiones era
un camino seguro hacia el infierno, mientras que lo que
ellos cantaban en los templos era el camino hacia la salvación.
El gospel era, por lo
tanto, la música de Dios
y el blues (ese género degenerado) era la música
del Diablo.
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Pero el joven Griffin
no podía evitar su pasión por esos sonidos fascinantes
que le atraían irremediablemente y que él intentaba
reproducir con cualquier instrumento que cayera en sus
manos (cacerolas, peines con papel de fumar, silbatos...).
Empezó a recorrer la región del Delta en breves escapadas de la plantación
de Dockery para tocar y aprender de los viejos
maestros. La primera referencia de su actividad como
músico aparece en un viejo disco de Bobby Jr. and
the Hot Dirty Old Men, banda de dixieland que deambulaba
por la zona. El tema se titulaba Crazy Blues nº 2
("La rabia de vivir") y se grabó en Vicksburg (Mississippi) en 1928, con un estilo
y un ritmo claramente influenciados por la música que
por aquél entonces hacían gentes como Louis Armstrong, Sidney
Bechet o Johnny
Dodds. Griffin era
el chico del banjo, la mascota del grupo y el objeto
de burla de los músicos más veteranos que, al acabar
las actuaciones, le abandonaban a su suerte mientras
ellos se divertían en aquellos antros de perdición que
a Jack le estaban
vedados. Una noche de luna llena el pequeño Jack
perdió su voluntad. Absorto en su papel de mirón adolescente
de una música prohibida, una mano de largos dedos se
posó sobre su hombro y el pobre chaval (¡susto!, ¡susto!)
casi se muere del infarto. Una mirada encendida y una
sonrisa burlona a pocos centímetros de su cara le observaban
y anunciaban vientos de cambio en su vida. Aterrado
y mudo, Griffin reconoció a un extraño personaje recién
llegado al pueblo y que había visto rondar a su madre
con aviesas intenciones. A ciencia cierta nadie sabía
muy bien cómo se llamaba el siniestro elemento pero
el nombre de Nick LeFreak se pronunciaba en voz baja
cada vez que su triste figura se asomaba al fondo de
la calle. Nick -con
voz grave, con sorna, con serpenteantes movimientos
de sus delirantes manos- le hace una oferta que nadie
en su sano juicio puede rechazar: vida eterna a cambio
de tocar blues hasta el fin de los tiempos. Moqueando
humillación, Griffin
balbucea un "sí" sin pensárselo dos veces.
Nada será lo mismo a partir de ahora y la gente del
Delta conocerá de primera mano la explosión interior
de un hombre que será todos los hombres y que proclamará
a los cuatro vientos el dolor insoportable de vivir.
Condición indispensable para el pacto es zambullirse
de lleno en esa música canalla que se empezaba a hacer
tradición entre la desgarrada comunidad negra de las
orillas del Mississippi.
Griffin comienza
a tocar y a componer como un poseso, o sea, como lo
que es. Esa desubicación de toda una raza desplazada
de su lugar de origen se refleja en la siguiente grabación
que se conserva de nuestro hombre: Going home
("Vuelvo hacia el hogar"), publicada por Paramount
en 1928 y grabada con Barbacoa Lorenzo and the Red
Hot Coals, banda liderada por un negro con algún
antepasado español que regentaba un burdel de cierta
fama en Jackson
(MS). La versión original del tema, compuesto por Griffin,
incluía guitarras, percusión y banjo, en la línea de
la Memphis Jug Band, que por entonces triunfaba
entre la comunidad negra de la zona.
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| 3.-Asesinato e Inundación |
Pero LeFreak
no deja que su novato socio vuele solo y sigue con atención
todos sus movimientos. Griffin practica y difunde no sólo la "música
del diablo" sino también los modos de vida que la rodean
en los garitos de mala muerte donde se cuece una convulsión
de dimensiones imprevisibles. LeFreak
le sugiere (y eso es una orden) que mate a Robert
Johnson, la gran leyenda del blues -y también
socio del Maligno- que
de aquella empezaba a coquetear con la guitarra eléctrica,
traición donde las haya y que el viejo Nick
no puede perdonar. Griffin provoca un altercado (¿mujeres? ¿alcohol?)
a la salida de uno de esos juke
joints canallas y se carga a Johnson
sin contemplaciones. Esa misma noche, el Mississippi se desborda, hecho que la comunidad
negra cristiana de
la zona interpreta como un castigo divino ante tanta perversión,
degeneración y música diabólica. Griffin
se inspiró en el tremendo aguacero para componer Highwater
("Inundación") tema que grabó el folklorista Alan
Lomax para los archivos de la Biblioteca del Congreso y que resultó ser la única
canción que Jack publicó
con su propio nombre. Cuando Lomax escuchó por primera vez a Griffin
pronunció una frase que pasaría a la historia: "Esto
es para mí. Aquí es donde el alma de un hombre no muere
nunca".
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Como muchos de sus
paisanos, Griffin, en
plena Segunda Guerra Mundial, emigra a Chicago
con una maleta y una guitarra y se instala en el South
Side, barrio negro del sur de la ciudad. En poco
tiempo está tocando en clubs, tiene su propio apartamento
y, cuando LeFreak está
más confiado y dedicado a otros asuntos, Jack
se compra una guitarra eléctrica para hacerse oír en los
ruidosos garitos de la Ciudad del
Viento. Así desarrolla un estilo revolucionario
que cambiaría el mundo. Sabedor de que tocar ese instrumento
significaba
romper el pacto, Griffin graba
bajo el nombre de Boycott Lynch
y para Chess Records,
Who's to blame (¿A quién vas a culpar?) en 1948,
la única grabación que se le conoce de este periodo. Sólo
podemos imaginar cómo serían las actuaciones en directo
de Griffin de esta época
pero la energía y el sonido atronador de su guitarra fascinaban
al público negro del barrio. LeFreak
está furioso. Su protegido ha traicionado el espíritu del
blues tradicional. A partir de este momento, Griffin no estará seguro: los caminos del
Maligno son inescrutables y la casualidad desaparece
de la vida de nuestro héroe. Un buen día, Griffin,
cargado de marihuana cuando ya era ilegal, ve una aurora
boreal y proclama el fin del mundo desde una emisora de
radio: la incipiente comunidad hispana de Chicago
enloquece, presa del pánico. La policía le busca para pedir
las pertinentes explicaciones pero nuestro hombre roba un
coche y se larga minutos antes de que el sótano donde estaba
tocando esa noche ardiera en extrañas circunstancias y murieran
todos los miembros de la banda. LeFreak
le persigue para reclamar lo que habían pactado y hacer
volver a su avispadillo socio a la ortodoxia. Nada más lejos
de la mente de J.G.
que se dirige, sin dudarlo dos veces, a St.
Louis
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Al poco tiempo de
llegar a la ciudad, Griffin se
pone a componer y arreglar temas para Cryin' Shame
and the Stormy Tuesday Big Band, gran agrupación de
moda en la ciudad. A la manera en que BB King desarrollaría
su estilo más tarde, graba con ellos It's raining
("Llueve") en 1949. Los fenómenos meteorológicos
como metáfora del estado del alma se convierten a partir
de esta canción en un tema recurrente en aquellos tiempos.
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La desmesurada promiscuidad
sexual de Griffin -que en sí misma, obviamente, no
molestaría a LeFreak- se complica con sus cada vez más
heréticas inclinaciones musicales y su vida nocturna
en St. Louis. Un
incidente con la hija menor del jefe de policía del
condado en el que, al parecer, se incluían prácticas
sadomasoquistas, obliga a J.G.
a huir de nuevo hacia el sur: destino Nueva
Orleans, ciudad de promisión/perdición para
los músicos de la época. Su coche se estropea cerca
de Baton Rouge y,
tratando de buscar ayuda, se pierde por los pantanos.
Borracho y colgado, se da de narices con un ritual vudú,
una suerte de aquelarre en el que hermosas vírgenes
se dejan fornicar por un personaje de estrafalarios
atuendos. Cuando empieza a brotar la sangre de algunos
cuerpos desnudos, Griffin cae en la cuenta de que LeFreak
(no podía ser otro el Maestro de Ceremonias) le reserva
el dudoso honor de ser el fin de fiesta de tan alucinante
orgía de sexo y muerte. J.G.
huye, llega de milagro a Nueva
Orleáns y se mete de lleno en los peores
ambientes de la ciudad: música desviada y mestiza, prostitución
y drogas, como viene siendo habitual en su huida de
LeFreak y pensando
que allí no le va a encontrar. "Puedes correr
pero no esconderte", dice el conocido proverbio
cajún y, efectivamente, Griffin
es detenido y da con sus huesos en Angola,
la cárcel del estado de Louisiana.
En la cárcel Griffin graba Junko Partner ("Coleguita")
en 1955, himno de crápulas, canallas y traficantes con
Zydeco Pierre and his Broken Accordions, una
banda mixta formada por internos blancos y negros que
habían tocado con Professor
Longhair y Doctor
John. El tema se incluía en una recopilación
editada por el sello Guimbarda en España en los años setenta.
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